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Atardecer en Punta Cana...

Toronto - Summer 2012.

Siempre quise tomar una foto del Skyline de una metrópolis y fue en mi ultimo viaje cuando tuve la oportunidad de hacerlo.

El momento fue perfecto: Clima veraniego, una luz excelente, un buen paseo y una compañía insuperable.

Realmente fue un momento para recordar, mi cámara y yo frente aquella ciudad hermosa, imponente y sobretodo... muy fotogenica.

Click on Photo = BIGGER. 

Un Día Gélido...









ARUBA...



Revisando algunas carpetas me encontré con estas fotos que no pude dejar de postear. Ya hacen dos años que conocí la perla del caribe, mejor conocida como One Happy Island Aruba. La que ha sido hasta ahora uno de los mejores lugares que he visitado. Espero las disfruten tanto como yo, porque con este frío que hace downhere lo único que provoca es estar en la arena, debajo del sol y disfrutar del calor propio del caribe. Verano llega ya!!!!.





Valle Nevado...






Nos levantamos bien temprano ese domingo, cosa que no ocurre con mucha frecuencia salvo ocaciones especiales tal como éste paseo lo era. Finalmente iría a la tercera mejor pista de ski del mundo! cual orgullo para los Chilenos cabe destacar. El paseo comienza desde la aventura que representa subir la cordillera y tener frente a ti los picos nevados y el cielo con su intenso color azul que solo a esas alturas (3600 mts) se puede apreciar.

Al llegar nos encontramos con un lugar fantástico, realmente lo es. Quienes habíamos visto en revistas fotografías de los refugios en lugares como Aspen, los Alpes Suizos y Sundance nos impresiono su parecido. Alla arriba se respira un aire diferente (para empezar es más limpio que el aire que respiramos diariamente en Santiago) pero mas que eso, es estatus, es clase, es un estilo de vida, es fashion, es buena vibra, es energía positiva, es cool, es awesome, es sencillamente en una palabra... GENIAL! y no puedo esperar para volver de nuevo.




Un día de playa... Un día de Viña.

Sin pensarlo dos veces acepte un viaje relámpago a la ciudad costera más cercana de Santiago, la ciudad jardín Viña del Mar. Hace más de un año cuando fui por primera vez, y en esta oportunidad tuve la misma sensación particular de estar frente a un mar helado, pues viniendo del caribe con playas calientes, el aroma a mar frío tan diferente hace que sea una experiencia playera casi única. Estar en Viña me da la sensación de encontrarme en esas costas del mediterráneo tan características de revistas, esa mezcla entre el ambiente costeño y el glamour de una ciudad vieja que no es necesariamente cosmopolita, sino mas bien sencilla y acogedora, enmarcada en su turismo, antigüedad y el toque actual de la arquitectura de los últimos años gracias a su crecimiento como urbe.



Desde Santiago vale la pena una escapada de vez en cuando para disfrutar de una tarde sentado en la arena, simplemente con la inmensidad del pacifico frente a ti. La próxima vez me llevo una manta, una botella de vino y algo para picar. Lo voy a declarar mi nuevo spot de escape.


EGIPTO...



¿Egipto? ¿Estás seguro? es lo que inmediatamente me pregunte una vez que este destino salio a flote como sugerencia para nuestro próximo viaje. Era septiembre y programábamos nuestras vacaciones dicembrinas, fue la primera opción por ser en la actualidad el país de residencia de familiares muy queridos, así podríamos pasar la navidad rodeados de aquellos que teníamos lejos desde hace un tiempo. Así, sin mucho pensar, compramos el boleto que nos llevaría a pasar unas navidades como pocas, donde los colores verde y rojo tan propio de las navidades pasadas fueron sustituidos por colores tierra y tonos grises, donde el festivo ambiente navideño fue totalmente reemplazado por el caos y el ruido tan propio de El Cairo.




El Cairo es una ciudad única, con aquellas particularidades propias de las metrópolis sobrepobladas, una capital donde cada rincón esta impregnado de un aire milenario y polvoriento más por historia que por tierra, donde la religión es dueña de esa inmensa urbe que se desenvuelve entre los límites extremos de riqueza y pobreza, de progreso y desidia, entre el esplendor de las majestuosidades que poseen y la obvia capacidad de supervivencia de sus habitantes.



 A diferencia del “turismo de autobús” que comúnmente se hace en Egipto, mi familia y yo tuvimos la oportunidad de conocer la ciudad desde otro punto de vista, sin presiones de guías y sin la barrera que representa un autobús con cortinas y aire acondicionado. Tuvimos la dicha de palpar bien de cerca la realidad de aquel país y saborear los matices de cultura y sociedad que se encuentran en sus miles de callecitas sin salida y de disfrutar de las maravillas que representan los iconos arquitectónicos de ese mundo árabe. 


La energía que se percibe en las pirámides es realmente increíble, el hecho de estar frente aquellos gigantes dueños de ese desierto por miles de años es gratificante y es imposible no sentirse abrumado por lo que representan, la grandiosa capacidad de los humanos de crear y construir maravillas que perduran por milenios.


A pesar de no recorrer todo el país en este viaje, puedo decir que Egipto es el compendio del caos y la majestuosidad de El Cairo, la cosmopolita Alejandría con su fresca brisa nacida en el azul oscuro del Mar Mediterráneo, y de aquel paraíso acotado entre el desierto, el gigantesco Monte Sinaí y el Mar Rojo, el codiciado destino turístico llamado Sharm El Sheikh, donde el estilo de vida occidental se mezcla con la esencia árabe de un país que se abre al mundo he invita sorprenderte con todo lo que tiene para ofrecer.


VOLANDO ALTO


Cuando ya tenía en mano el boleto que me llevaría a mi nuevo hometown, pasaron cualquier cantidad de cosas que hicieron que cambiara la fecha del viaje en varias oportunidades. La cuestión fue que en el último cambio la operadora de la aerolínea con la simpatía que las caracteriza (no es sarcasmo), me sugirió que dado mi historial de cambios de fecha convenía que hiciera un Upgrade de mi boleto a First Class, y les confieso que no lo pensé demasiado, siempre quise volar en Business y me dije ¿Por qué no? Me voy por la puerta grande, además de la facilidad que me brindaban para poder llevar la exageración de maletas que disponía. So I did it y les puedo decir que no me arrepiento pues es toda una experiencia, el que lo ha vivido sabe a que me refiero. El hecho que te traten como un rey desde el preciso instante que chequeas en el counter hace la diferencia, luego puedes esperar en los VIP lounge (aunque el de Caracas me decepciono) y te ahorras la cola estresante que se hace antes de abordar (mas aun en Venezuela donde los viajeros les invade una desesperación por montarse antes que cualquiera, porque creen que se van a quedar sin asiento en el avión).


Ya arriba en la aeronave es champagne en vez de jugo, es un plumón en vez de una manta, es un menú en vez de “carne o pollo” esas entre muchas otras comodidades que hacen que valga la pena el gasto, en mi caso hasta la angustia rutinaria antes de cada viaje desapareció, simplemente disfrute de la comodidad de volar como pocos.

Mi recomendación de viajar aunque sea una vez en First es total y no entra en discusión. La cuestión es que después no vas a querer volar más nunca en turista. 
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